En el Ennio Tardini se ha visto demostrada una frase que dice aquello de que nunca debes dar a tu rival por muerto. Y, si cambias rival por Juventus, te sale una combinación bianconeri mortal. Ayer demostraron que jamás se les debe dar por muertos por enésima vez. Y que da igual que la Juventus no haga un buen partido. Ya tirará de épica. Así que asegúrate un marcador muy amplio antes de que intenten tirar de épica. Ayer, el Parma ganaba 2-0 merecidísimamente con dos goles, uno de un penalty inexistente(o eso creo) a Reginaldo bien ejecutado por Gasbarroni, el mejor del encuentro. Y el segundo tras un pase de Gasbarroni al segundo palo que Pisanu controla con el pecho y de volea bate al cerrojo juventino de la portería. En el momento en el que el árbitro decretó una falta a favor de la Juventus en un vértice del área, la afición comenzó a murmurar. Se comenzó a escuchar un runrun en la grada que acabó con las ilusiones de muchos: El cabezazo de Legrotaglie, que grande su partido ayer, acababa de poner el 2-1 en el marcador. El Parma seguía ganando, había sido más y mejor que la Juventus. Y tras la expulsion de Giorgio Chiellini, los parmesanos lo vieron todo más claro. Pero la Juve nunca muere. Y Trezeguet tocó un centro con la espalda y Iaquinta, que salió en la segunda mitad, se lanzó a meter el balón. Era el 2-2. La Juventus, sin hacer nada, ya había empatado el partido. Con uno menos. Y en el descuento, tras expulsarse asurda y rigurosamente Colly, otra falta cerca del área muy bien colgada la remataba Vincenzo Iaquinta. Era el 2-3 a favor de la Juventus. Pero el árbitro decidió anularlo por una supuesta falta que sólo él debió ver. Y prácticamente ahí acabó el partido. Con una Juventus que, sin crear peligro en numerosas ocasiones ni dominar el encuentro, rascó algo en el Ennio Tardini. Por garra, por corazón, por casta, por orgullo. Por orgullo juventino. Y si el colegiado no hubiese tenido una mala actuación, que christian me recordará que ya van... Prefiero no contarlas, la Juventus habría ganado. Sin dar en ningún momento sensación de ser mejor que su rival.
Y en Gerland, pasó algo parecido. El Olympique de Marsella despertó de su letargo y dio un golpe de mano a la liga francesa. Se llevó una victoria en el campo de un Lyon que cada día demuestra más y más que, esta vez, ya no son el Lyon de antes. Que esta temporada las bajas y las altas no han sido tan compensadas como la última vez y que están notando mucho las lesiones. Ayer, a pesar de comenzar ganando, se dejaron remontar por un Marsella comandado, principalmente, por Valbuena, Niang y Steve Mandanda. El sustituto de Carraso lo está haciendo excelentemente bien. Tras encajar el primer gol, dio la sensación de que no iba a permitir que ningún otro balón entrase. Y tras el empate de Niang por un penalty, cuanto menos dudoso, los de Marsella vieron cerca su salida de puestos de descenso. Su defensa no acompañaba, pero para parar a Ben Arfa y a Govou, posiblemente los mejores del Lyon, estaba Mandanda. Y entre Mandanda y Mandanda, aparece Samir Nasri para meterle un pase a Niang, que había avisado poco antes con una chilena espectacular que desvió Vercoutre, quien manda el balón por entre las piernas a un Vercoutre que estaba saliendo a la desesperada. Ambos equipos siguieron gozando de ocasiones, el Lyon ligeramente superior, pero ninguno de los dos equipos parecía capaz de marcar otro gol. El Lyon, cuando no era por querer meterse con el balón dentro de la portería era por la gran actuación de mandanda, y el Marsella cuando no era porque no se ponían de acuerdo los de arriba a la hora de enviar pases medidos era por la mala definición de alguno de ellos. A pesar de todo, el Olympique de Marsella ganaba el partido, a priori, más complicado de ganar de toda la Ligue 1. Y entre ocasión y ocasión, el partido murió con victoria marsellesa. Y con él, arrastra al Lyon quien, a pesar de seguir líder, no es el Lyon que asombró Europa. Y renace el Marsella, quien pareció el de Europa.