El cerco de Troya duró 10 años. 10 años aguantaron los troyanos las constantes embestidas de los griegos. Hasta que, cuando todos creían que la guerra estaba ganada, del famoso caballo de Troya, de cuya trampa había advertido un espía griego al que no quisieron hacer caso, salieron gran cantidad de guerreros, que abrieron las puertas a los que estaban fuera para saquear y destruír la ciudad de Troya. Los troyanos, exaustos por la fiesta de esa noche y la bebida que habían tomado, sucumbieron con claridad. Y de esta manera se acabó con Troya. Y se podría decir que algo así le ha ocurrido al Inter de Milan. 42 partidos duró el mito de los hombres de Roberto Mancini. 42 partidos aguantaron los neroazzurro sin conocer el sabor de la derrota en el campeonato liguero. Y, tras ganar muchos partidos sin merecerlo o con polémica, y tras marcar Zanetti un gol ante la Roma que parecía que finalizaba la lucha por el Scudetto, el Nápoles ha demostrado que este Inter no es tan fiero como lo pintan y les han dado una clase sobre el terreno de juego impresionante. Perdió 1-0, pero lo cierto es que podría, y debería, haber sido peor. Y esta derrota, además de acabar con la mística de un Inter que ganaba sin demostrar nada más que pegada sobre el terreno de juego, reabre la lucha por un Scudetto que ahora se presenta más emocionante de lo que nadie había imaginado desde casi que comenzó el campeonato.
Pero lo cierto es que esta derrota se venía fraguando desde hacía tiempo. Las diferencias en el juego del Inter desde que comenzó la temporada hasta el día de hoy son más que notables. Poco a poco, el equipo que dirige Roberto Mancini ha ido empeorando su forma de jugar y viviendo de la calidad que tienen esos delanteros neroazzurros que asustan simplemente con oír sus nombres como Ibrahimovic, Crespo, Cruz o Suazo. Incluso de la cantera salía otro joven muy prometedor al que se llegó a comparar con Alexandre Pato. Así, poco a poco el Inter fue salvando los muebles y manteniendo una diferencia más que considerable con respecto a sus seguidores. Jugaban cada vez peor, pero si seguían ganando, ¿a quién le importaba? Y en medio de esta espiral de mal juego y buenos resultados, viajaron a Anfield. El ridículo fue muchísimo mayor de lo que refleja el marcador. Y es que Roberto Mancini erró gravemente con la forma de plantear el partido. Decidió defenderse todo el partido sin ni siquiera mostrar síntomas de querer intentarlo al menos a la contra. Parecía como si quisiese dejarlo todo para la vuelta. Y, aunque hay que admitir que aguantó 85 minutos, le salió el tiro por la culata, como era de esperar. Y desde entonces, 2 puntos en tres partidos. Y sin dar síntomas de mejora.
Pero lo cierto es que el Inter tiene la mejor plantilla de la Serie A. Además de un equipo titular temible, tiene, por lo general, suplentes de garantía. Sin embargo, la dinámica negativa en la que se está instalando el equipo y la aparente incapacidad de su entrenador de sacar a su equipo del bache por el que pasan han metido de lleno a la Roma en la lucha por el Scudetto. Y mucho ojo al equipo de la capital, porque las sensación que ha transmitida este Inter en las dos últimas semanas no son de equipo campeón y, visto lo visto, no me sorprendería que volviera a ocurrir lo que ocurrió en 2002 con la diferencia de que esta vez sería la Roma la que ganara en detrimento de la Juventus. Como siempre, habrá que esperar. Pero que el Inter no ganara este Scudetto a mi ya no me sorprendería. Habrá que ver como se reponen al mazazo de volver a perder tanto tiempo después.