sábado, 29 de septiembre de 2007

Métela otra vez, Pompy

Si algún seguidor del Porstmouth se pasa por aquí, le daré la enhorabuena. Si ha ido a Fratton Park este fin de semana, no me podré resistir de hacerle una pregunta: ¿Cómo se siente uno cuando, jugando en casa, te marcan 4 goles y aún así tu equipo gana y por goleada? Porque lo que ha ocurrido esta tarde en el estadio del Portsmouth ha sido, cuanto menos, de escándalo. No podría relatar todos los goles y acabar antes de acostarme. Porque hoy cualquier amante del fútbol que haya ido a Fratton Park se ha encontrado con defensas de escándalo y con un Marcus Hahnemann que hoy deseará haberse retirado a principio de la temporada del mundo del fútbol. Porque no todos los días te meten 7 goles. Y porque cuando te meten 7 goles, parte de la culpa siempre es del portero. Y esta no fue una excepción. De todas formas gusta que, de vez en cuanto, podamos disfrutar de resultados abultados, goles de casi todo tipo, sólo faltó uno de falta directa, y ocasiones falladas. Si, habéis leído bien, he escrito ocasiones falladas. Porque Hanemann ha tenido tiempo para hacer alguna parada de mérito.

Si tuviese que quedarme con algún gol dudaría entre el 2-1 de Hunt y el 5-3 de Long. Ambos del Reading. Pero supongo que me decantaría por el de Hunt. Es una jugada que te sume en una intriga que firmaría el mismísimo Alejandro Amenábar para alguna de sus películas y que, al final y contra todo pronóstico, acaba entrando. Os lo voy a relatar: Es un centro bajo desde la derecha que rechaza en un central y que Kevin Doyle, sólo al borde del área pequeña, envía al larguero. Ese rechaze, tras botar sobre la línea y salir lo recoge Kitson quien, situado en el mismo palo derecho de la portería del Pompy, lanza una volea que rebota en las piernas de David James, portero del Portsmouth. Ese rechace le llega a la cabeza de Stephen Hunt y el irlandés remata de nuevo en el área pequeña de cabeza. En esta ocasión la estirada de James no puede volver a evitar el tanto y el centrocampista del Reading resuelve de esa en la jugada más impactante, emocionante, tensa o afortunada, cada uno con su opinión, del encuentro. Esa jugada loca explica a la perfección lo que fue el partido: Un loco ir y venir de dos equipos que nunca le perdieron la cara al partido como demuestra el último gol del Reading, el 7-4, que se produjo en el minuto 93, cuando ya no había posibilidad real de remontada.

Por partidos como este es por los que creo que la Premier es la mejor liga del mundo. Sin duda quién sale ganando es el espectador. Y qué liga es la mejor la elige subjetivamente quien ve los partidos y no quien los juega. Va a ser cierto que, como dijo una vez Vicente Cantatore y como cita Ángel Velasco en su blog, la verdadera historia del fútbol se da en los equipos humildes. Y en Fratton Park, Portsmouth y Reading han demostrado que esto es así. Y Mwaruwari(¡¡¡hat-trick!!!), y Hunt, y Kitson, y Kranjcar, y Shorey, y Hreidarsson, y Davis y Muntari. Partidos como este son los que hacen grande el fútbol y pequeños tantos 0-0. Hoy es un gran día para el Portsmouth. Y para el fútbol inglés.

viernes, 28 de septiembre de 2007

El último fichaje del Werder Bremen

El día 1 de septiembre a las 00:00 exactamente terminó el periodo de fichajes. A partir de entonces no se puede hacer ningún fichaje a no ser que el jugador esté libre o que sea un caso excepcional y la FIFA de un permiso especial. Sin embargo, el Werder Bremen ha logrado algo así como una "vuelta a casa". Un jugador que lleva gran parte de su vida futbolística en el Werder Bremen pero que desde enero del 2007 estaba, pero no estaba. Porque tuvo un problema de salud. Algo que el tiempo y un par de fisioterapeutas no podían curar: Un problema nefrológico. Un problema que le ha llevado a dos intervenciones quirúrjicas, ambas para un transplante de riñón. El primer riñón se lo donó su madre pero su cuerpo no lo aceptó. El segundo, donado por su padre, parece que ha sido aceptado por el cuerpo. Estamos hablando de un jugador que juega con la selección croata a pesar de haber nacido en Alemania porque sus padres son croatas. Estamos hablando de Ivan Klasnic.

Nacido en Hamburgo, saltó a la fama como uno de los baluartes del ascenso del St. Pauli a la 1.Bundesliga. Poco después fue fichado por el Werder Bremen, con quien no comenzó del todo bien. Sin embargo, con el tiempo fue formando junto a Klose una gran pareja goleadora. La doble K. Como ahora el Sevilla. Era peor que Miroslav Klose, pero siempre aportaba una cifra más que interesante. Y ahora, meses después de haber perdido a su compañero en ataque, regresa para volver a marcar goles en el Weserstadium. Para formar con Sanogo, Hunt, Almeida o Rosenberg una pareja demoledora en ataque. Para tratar de relanzar de nuevo al Werder Bremen. Un gran jugador que casi seguro que sumará en este Werder Bremen. Un jugador potente, con dominio del juego áereo, un jugador con una corpulencia como para ser el complemento ideal de Sanogo o de Rosenberg. O puede, con Almeida, provocar pánico en jugadas a balón parado o centros. Es otra opción en ataque. Si está en forma mejor, para mí, que Hugo Almeida.

Habrá que ver cómo vuelve y si sigue siendo el de siempre. Si sigue siendo el de siempre, será un grandísimo fichaje del Werder. Si no, posiblemente se retire del fútbol cuando acabe la temporada. Esperemos que no se tenga que retirar del fútbol todavía. Tiene que liderar a su selección en la próxima Eurocopa. Y al Werder Bremen a la próxima Bundesliga que gane.

jueves, 27 de septiembre de 2007

El nuevo Mancini

Alessandro Faiolhe Amantino es actualmente uno de los pilares de la Roma. Hace un par de años preguntabas por Mancini dentro del mundo del fútbol y la gente te hablaba de Roberto Mancini, actual entrenador del Inter, ex-jugador que posee el honor de ser el jugador que más copas italianas tiene en su haber, además de haber militado en la mítica Sampdoria de Seedorf, Verón, Pagliuca o Mihajlovic entre otros con la que ganó varios Scuddettos y se hinchó a marcar goles. Una leyenda, vamos. Sin embargo, hace un par de temporada Roberto Mancini corre el riesgo de dejar de ser el Mancini más famoso de Italia. Y todo por un brasileño de 27 años cuya versatibilidad le permite jugar en cualquier posición atacante. Quique Sánchez Flores dijo una vez que no le quería porque decía ser un lateral reconvertido a interior. Sus golazos y sus números no dicen lo mismo. Será porque es brasileño. Ya se sabe que todos los cracks brasileños tienen ese algo que les hace especiales.

Supongo que todo el mundo vería el golazo que le metió al Olympique de Lyon la pasada Champions. Ese es un pequeño esbozo de la calidad de Amantino. Un jugador que entiende la bicicleta como un estilo de vida. Posiblemente el mejor del mundo haciendo la famosa pedalada. Pero ahí no se terminan los atributos del brasileño, que nos ha sorprendido con goles de todo tipo como el que marcó en la Serie A de tacón en el aire al rematar una falta lateral. Y con un dominio de las vaselinas exquisito, además de velocidad y calidad en el centro, cosas que no le suelen faltar a ningún jugador brasileño de banda. Inexplicable que Dunga no le convocase para la Copa América. Merece ir siempre con la canarinha con la que ya ha ido y muy probablemente ser titular.

Porque es, detrás del capitán, del gladiador, de Francesco Totti, el mejor jugador de la Roma. Se echó al equipo encima hace un par de temporadas cuando el capitán se lesionó. Y Wilhelmsson no le pudo mandar al banquillo. Porque ya es una estrella en la Roma. Y todos los clubes europeos lo saben. Es por eso por lo que la Roma llegó a rechazar 19 millones de euros por él este verano. Le quería Rafa Benítez para su Liverpool. Sin duda habría sido un grandísimo fichaje. Porque este Mancini tiene visos de convertirse en el mejor jugador de la Roma en muy poco tiempo. Si nadie paga lo que pida la Roma por él. Y pide más de 20 millones de euros. Es un ídolo en el Olímpico de Roma. Y los ídolos cuando se van se suelen ir por la puerta grande. O dejando un montón de pasta en las arcas del club.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Ferguson 2 Abramovich 0

Primer partido del Chelsea post-Mourinho. Hay un dicho que dice que a entrenador nuevo victoria segura. Quizás lo que le ha ocurrido al Chelsea en Old Trafford fuese la excepción que confirma la regla. Digo quizás porque Abramovich ha confesado que él es el que va a ser el nuevo entrenador del equipo. Tal y como dije hace un par de días, Abramovich quiere jugar a ser entrenador. Tiene demasiado dinero y no sabe qué hacer con él. Así que ha decidido gastarselo en jugadores de esos que juegan muy bien y muy bonito. Y como José Mourinho no le dejaba jugar con todos esos juguetes a la vez ni le dejaba comprar los que quisiese a pesar de que el dinero le llegase, decidió que ya era un niño lo suficientemente grande para jugar con los muñecos que le diese la gana y para comprarse los muñecos que quisiera y echó al "niñero". Y Ferguson le demostró que por mucho dinero que tengan, los niños son niños, los entrenadores son entrenadores y los presidentes son presidentes. Y no hay más.

En un partido marcado por la polémica expulsión de Obi Mikel, que es cierto que se le puede expulsar, pero lo normal es sacarle tarjeta amarilla, sir Alex Ferguson le enseñó a Roman Abramovich que el título de entrenador sirve de algo. Un Chelsea que salió al contraataque y cuya única esperanza residía en que el mejor Shevchenko volase por Old Trafford. Pero la expulsión le quitó las pocas posibilidades que tenían. Y a pesar de ello se vieron beneficiados por un mal arbitraje. Porque quizás Mikel no, pero Joe Cole debió ser expulsado por roja directa, además de cometer un claro penalty no pitado en la primera mitad sobre el francés Patrice Evra. Y es que el Manchester United comenzó atacando, siguió atacando y acabó atacando. Lo que desembocó en oportunidades para los red devils, quienes fallaron oportunidades a lo largo de toda la primera mitad hasta que, cuando moría la primera mitad, Ryan Giggs puso un precioso centro con el exterior de la bota que Tévez mandó a la red ante un Cech que había salido a por el balón sin éxito.

Esto puso al Chelsea en un serio problema, puesto que no podían jugar al contraataque tan descaradamente y además contaban con un hombre menos. Los blues lo intentaron en muy pocas ocasiones y con excaso éxito mientras el Manchester no sintió su triunfo peligrar en ningún momento. Es más, los locales todavía tuvieron tiempo de seguir atacando y seguir creando peligro. Y cuando más se aproximaba el Chelsea a la portería de los locales, Ben Haim, titular en Old Trafford, trastabilló dentro del área a un Louis Saha que había salido minutos antes. Y a pesar del mal lanzamiento del francés, el balón se coló en la portería de Petr Cech y, en el último minuto, sentenció el partido. Un partido en el que se vio un Chelsea sin ninguna ambición. Ferguson comenzaba demostrándole a Roman Abramovich, representado por Avraam Grant, que le va a ser muy duro lograr algún título esta temporada sin alguien que sepa entrenar de verdad y a quien se le deje trabajar a gusto y en paz. Porque jugar a ser entrenador puedo jugar yo en mi ordenador y ser muy bueno. Pero en la realidad descendería a cualquier equipo. Y me da la impresión de que el ruso también es muy bueno en los videojuegos.

sábado, 22 de septiembre de 2007

El show de Diego Ribas

Es el motor del Werder Bremen. Es la razón de que el peor Werder de los últimos años le haya plantado cara al mejor Madrid de los últimos años en el Bernabeu. Es el principio y el fin de cualquier atisbo de fútbol que se le pueda ver al conjunto de Bremen. Por él pasa todo el juego del equipo. Con él en forma el Werder Bremen parece un buen equipo. Y hoy en su estadio y ante uno de los mejores equipos de Alemania como es el Stuttgart que pasa por horas bajas al igual que los hanseáticos ha vuelto a demostrar que actualmente podría ser titular en cualquier equipo del mundo. Hoy ha sacado de repertorio y ha liderado a su equipo en la goleada engañosa del Bremen en el Weserstadium. Ese 4-1 no refleja claramente lo que se vio en el terreno de juego, en el que el Stuttgart anotó un gol fantasma que posteriormente se demostró que entró completamente.

Y es que en el minuto 15 de partido ya se habían anotado 4 goles. El primero fue en el minuto 2 tras un pase del propio Diego comenzando su show a Hugo Almeida que tiró prácticamente al muñeco con la suerte de que el muñeco se movió lo justo para que el balón entrara. No ocurrió lo mismo en el siguiente gol, dos minutos después, en el que Almeida desde la misma posición la cruzó rasa metiendo el 2-0 tras un error de la defensa del Stuttgart. Tras un pase largo en un fuera de juego mal hecho el Stuttgart se plantó con tres jugadores ante Tim Wiese. El resultado fue el 2-1 que anotó Gomez. Y en el minuto quince un centro de Pasanen lo remata Sanogo que le gana sorprendentemente la posición por alto a Fernando Meira. Poco a poco el partido se fue calmando y tras un par de ocasiones para cada equipo, mucho más claras para el Stuttgart, llegaron al descanso.

Tras el descanso el guión del partido fue el de un Werder Bremen dominador sin crear serio peligro contra un Stuttgart que, de vez en cuando, tenía alguna ocasión muy clara como la del gol que no subió al marcador de manera errónea. Y entre oportunidad y oportunidad Diego creyó que quizás era la hora de marcar el cuarto gol y comenzó su show. Pases, regates... Incluso tuvo una ocasión clarísima en la que tenía la portería de frente y el portero saliendo a la desesperada, pero envió el balón fuera sorpendentemente. Hasta que a poco del final del partido controla un balón con el pecho dentro del área y, sin pensárselo, se eleva de espaldas a portería y engancha una chilena que sale rozando el larguero. Un detalle técnico que demuestra su calidad. Y en el minuto 90 de partido coje un balón, chuta desde la frontal, el balón rebota en un defensor del Stuttgart y entra ante la inútil estirada del portero visitante. Un gol que no demuestra su calidad. Un gol con algo de suerte. Un gol que seguro que Diego habría preferido no marcar y que la chilena le hubiese salido un pelín más baja. Aún así, celebró el gol con rabia. Sabe que él es la magia de un equipo muy rocoso. De un equipo que todavía llora la pérdida de Klose y las bajas de Borowski y Frings. Y parece que disfruta siendo el único que crea fútbol. Por ello se marca estos shows. Van dos en menos de una semana. Y quien sabe cuantos le quedan.

viernes, 21 de septiembre de 2007

¿La vuelta de Jermain Defoe?

White Hart Lane. 22:00 hora local. El Tottenham ha sentenciado su eliminatoria contra el Anorthosis ganando en casa 6-1. Un hombre va a los vestuarios mucho más contento que los demás. Juega de delantero y ha salido en la segunda mitad sustituyendo al capitán. A un Robbie Keane que salió ovacionado. Al hombre que una vez le robó la titularidad para no devolversela jamás. Sin embargo, sale al campo después de felicitar al capitán por su partido. El Tottenham trenza una jugada. El balón le llega a nuestro hombre. Y en el borde del área eleva el balón con una facilidad increíble y supera a un portero que ni siquiera salta para tratar de llegar inutilmente al balón. Era el 5-0. Pocos minutos después una jugada de los visitantes acaba con un centro al área y con un remate final tras un pequeño barullo en el área que pone el 5-1. Pasan los minutos hasta que, en el descuento, el delantero que sustituyó a Keane agarra otro balón a unos 30 metros de la portería, levanta la cabeza y trata de mandarla pegadita al palo izquierdo de la portería rival. El resultado es otro golazo. El segundo de un delantero del que se habló mucho este verano. Del delantero que parte como cuarto delantero aunque parece no estar dispuesto a dar muchas oportunidades. De un internacional en todas las categorías por Inglaterra. Efectivamente, estamos hablando de Jermain Colin Defoe.

Este verano, sobre todo tras la llegada de Darren Bent, se habló mucho de la más que posible salida de Defoe. Porque Mido era de un estilo más parecido a Berbatov, para el que no hay un sustituto ahora mismo parecido en su forma de jugar, y Defoe era más como Bent. Finalmente el egipcio fue el que se marchó de Londres y Jermain Defoe fue quien se quedó para ser el cuarto delantero. Un Defoe cuya carrera deportiva estaba comenzando a ir para abajo. Pasó de marcar 7 goles en 15 partidos ha convertirse en el delantero que mordió a Javier Mascherano. No es el delantero que el Tottenham "blindó" ante el interés de otros clubs. Es el delantero que era usado en las rotaciones con Mido y Keane. Todavía no ha tenido tiempo de ser considerado un delantero que fracasó. Pero iba camino de ello. Sin embargo hoy demostró que el Jermain Defoe que quería media Inglaterra no se ha estancado y todavía tiene mucho que mostrarnos.

La historia guarda algún paralelismo con la del hoy capitán del equipo, Robbie Keane, quien también estuvo a punto de marcharse hace unos años al Everton si llega a llegar otro delantero con el que se estaba negociando. Finalmente nada fructificó y se quedó en White Hart Lane y actualmente es uno de los líderes de los spurs. Quizás a Defoe le pase lo mismo. Todavía es muy joven y hoy ha demostrado que el talento no lo ha perdido. Si le faltaban las ganas hoy probablemente también las haya recuperado. Ahora sólo necesita más confianza y un poco de suerte de cara a portería en los próximos encuentros. Quizás el jovencísimo Defoe con ilusiones que llegó a White Hart Lane quiera volver a recuperar el poco tiempo perdido. El Tottenham agradecerá no tener que tenerle de cuarto delantero. Y la selección de Inglaterra también.

jueves, 20 de septiembre de 2007

La gota que colmó el vaso

Ayer había partidos de Champions. Ayer se jugaban partidos de la talla del Arsenal-Sevilla, del Barcelona-Lyon o del Sporting-Manchester United. Sin embargo, ayer todo quedó en un segundo plano. Porque la actualidad manda. Y los bombazos informativos todavía más. Y si se juntan dentro del mundo del fútbol lo que provocan es que absolutamente todo queda en segundo plano. Todo detrás de esa noticia. Noticia que no es otra que el adiós de José Mourinho del Chelsea F.C. Posiblemente el entrenador más polémico y más provocador del mundo. Los genios siempre fueron extravagantes. Nadie sabe realmente si se va o si le echan. En otro caso lo normal sería que tras el empate en casa ante el Rosenborg le hayan echado. En este creo firmemente que se ha ido por su propio pie. Porque lo que comenzó como una luna de miel llena de dinero y éxitos a nivel deportivo se fue transformando progresivamente en un matrimonio al borde del divorcio. Y Mou, como genio que es, no iba a permitir que nadie le siguiese quitando espacio para maniobrar. Abramovich eligió muy posiblemente al mejor estratega del mundo. Y no se dio cuenta de que gente a la que tanto admira no se atienen a tácticas o sistemas.

Un matrimonio que, sin saberlo ninguna de las dos partes, estaba destinado a fracasar desde un principio. Desde el día que Abramovich le ofreció a Mourinho a Shevchenko, a Ronaldinho y cía y Mou dijo que prefería a jugadores como Essien o Ricardo Carvalho. Ese fue el comienzo de una relación que se vio favorecida tan sólo por los títulos que logró a nivel nacional logrando instalar a su equipo en la élite del fútbol inglés por primera vez en su historia. Habían ganado algún título, pero nunca habían estado tan arriba durante tanto tiempo. Pasó el tiempo y Abramovich siguió con la esperanza de que a su técnico le viniese una revelación y comprendiera que sólo fichando a los mejores jugadores se pueden conseguir títulos. Y el verano anterior fichó, entre otros, a Ballack y a Andrei Shevchenko, quien se transformó en el tumor de la relación entre el ruso y el portugués. Abramovich había decidido que si Mourinho tenía cracks mundiales en su plantilla los utilizaría sin dudarlo. Y José aprovechó todo lo que pudo pudo el mal estado de forma del ucraniano para dejarle sin jugar. Y Abramovich debió seguir presionando a Mourinho. Y Mourinho diciendo que no.

Y fue tras un año en blanco, tras un año de fracasos, tras un año en el que se fichó a gente buena pero mediáticamente de nivel paupérrimo, cuando llegó, no se cómo, cuando ni por qué, la gota que colmó el vaso. Tras el empate ante el Rosenborg en un, paradógicamente, buen partido de Shevchenko. Una bronca del presidente al técnico. Quizás una discusión entre ambos. Quizás un Mourinho cabreado había puesto al presidente en su sitio. Fuese lo que fuese, abandona el Chelsea el mejor entrenador que han tenido en su historia y posiblemente el mejor entrenador actualmente en todo el mundo. Ahora los nuevos entrenadores serán gente del club. Pero Abramovich podrá revisar a gusto las alineaciones del entrenador y modificarlas a su antojo. Tendrá el poder que con Mourinho no tenía. Y contra el Manchester United podrá poner a su equipo de las estrellas. Y, quien sabe, quizás fiche a Messi, a Alves, a Kaka y a Ibrahimovic a partir de ahora. Pero tiene un problema muy complicado de solucionar: El Chelsea tiene un estilo de juego definido. Y eso no es tan fácil de cambiar. En los videojuegos si. En la realidad no. Y esto es la realidad. Y la realidad nos ha demostrado en infinidad de ocasiones que un equipo necesita equilibrio. Y el mejor equilibrio del Chelsea era, probablemente, José Mourinho.

P.D: Ojo, porque me da la impresión que el próximo en marcharse será Abramovich. No creo que quiera seguir gastando dinero para nada. O esta temporada o la siguiente a lo más tardar ocurre algo muy especial(ganar la Champions es básicamente lo más especial en la mente del ruso) o me da la sensación de que el ruso y sus millones abandonan Stamford Bridge.

P.D 2: Para evitar que alguien me lo vuelva a preguntar (hoy me lo ha preguntado muchísima gente, no entiendo por qué tanto interés) deciros que me encantaría que Jose Mourinho entrenase al Barcelona algún día.